BLOG DE RAFA PARRA SOLER

De vocación, poeta, ensayista y dramaturgo.











jueves, 12 de enero de 2012

Spain is different

Cada vez estoy más cerca
de hallar la verdad absoluta
de este país, España,
en términos políticos,
económicos y sociales.

Cada vez estoy más cerca
de saberlo todo
sobre España,
y más lejos de conocer el mundo,
porque no se parecen
en nada.

miércoles, 4 de enero de 2012

Donde gobierna el PP, sí vale endeudarse

Y si no, que se lo pregunten a José Manuel Vela, Consejero de Hacienda de la Comunidad Valenciana. Como ya se sabe, el elevado nivel de endeudamiento de las cuentas públicas de la región levantina va a requerir su rescate financiero a nivel estatal. Y el señor Vela sale al paso en medio de la gravedad de la situación para justificar este estado de cosas, del que es directamente responsable: “Si no hubiera sido por la deuda, no habría habido inversión, no tendrías los campus de las universidades, no tendrías hospitales, no tendrías colegios, no tendrías la ciudad de las Artes y las Ciencias, no tendrías el aeropuerto de Castellón...”.

Las mismas medidas económicas de corte keynesiano, tan propias de la izquierda y, por tanto, tan criticadas por los gobiernos y líderes de opinión liberales, son las se han estado aplicando sistemáticamente en la Comunidad Valenciana con Francisco Camps a la cabeza, antes de que éste fuera sustituido por Alberto Fabra por su implicación en el caso Gürtel.

Los dobles raseros suelen ser el resultado de la falta de coherencia e integridad de quienes los aplican, y eso es lo que les pasa a los políticos del Partido Popular, que sólo critican las gestiones fiscalmente deficitarias cuando éstas son responsabilidad de gobiernos que responden a un color político distinto del suyo propio. Porque, precisamente, las razones que esgrime el señor José Manuel Vela para justificar el endeudamiento de su Comunidad Autónoma, son las mismas que llevan a los gobiernos socialistas para seguir el mismo camino, que es el de asegurar el bienestar de los mismos ciudadanos que les votan y les dan de comer con sus impuestos. Lo que ocurre es que lo que para unos es motivo de orgullo (PSOE, IU), para otros es motivo de vergüenza (PP). Son razones legítimas y medidas legítimas con las que se busca mantener y fortalecer el Estado de Bienestar otorgándole a la esfera pública y social la importancia que merece y la atención que necesita. Y esto es así para todo el mundo y gobierne quien gobierne. Bueno, no para todo el mundo, visto lo visto, porque para los políticos del PP, esto está bien solo si lo hacen ellos. Si lo hacen los socialistas, el endeudamiento no es sinónimo de inversión en bienestar ciudadano, sino despilfarro puro y duro.

Bravo por el endeudamiento de la Comunidad Valenciana, que ha supuesto una importante inversión en infraestrucuras de toda clase: campus universitarios, colegios, hospitales, Ciudad de las Artes y las Ciencias, aeropuerto de Castellón... tal como enumera el señor Vela en sus declaraciones al periódico El País. ¿Que hay que devolver los préstamos? Pues se devuelven. Para eso están los instrumentos fiscales de recaudación. Si no fuera por los elevados tipos de interés con que suelen concederse los créditos, no habría ningún problema. Pero, claro: sin usura, no hay negocio. Y el negocio es lo que cuenta.

viernes, 30 de diciembre de 2011

¿"Comunidad de Madrid" o "Aguirre y Asociados S.L."?

La señora Esperanza Aguirre está convirtiendo en una empresa privada la Comunidad Autónoma que preside. Su obsesión y afán desmesurado por acabar con el sector público están surtiendo el efecto de dos legislaturas de Reagan y Thatcher juntas, y esto es algo que asusta, sobre todo si Rajoy decide tomar su ejemplo como modelo de gestión para todo el Estado.

Lo de reducir el sueldo a los funcionarios cuando se den de baja por enfermedad, ya es el colmo. Una cosa es tomar medidas contra el absentismo laboral, que existe y que es una vergüenza que se produzcan. Pero una cosa es eso, y otra, muy distinta, es suprimir uno de los derechos laborales más importantes, aquel que nos da cobertura ante cualquier tipo de eventualidad, como el hecho de caer enfermos, que es la más frecuente. La señora Aguirre pretende trasladar al sector público todas las precariedades, arbitrariedades y despotismos que el sector privado pone al servicio del empresario para explotar s sus trabajadores. Y, todo ello, con la excusa de mejorar la productividad y agilizar todos los prodedimientos de gestión. Esto último, que concierne a la burocracia administrativa, no digo yo que no sea un aspecto susceptible de mejoría en el ámbito de la función pública, pero la cuestión de la productividad es harina de otro costal, y es lo que la señora Aguirre no entiende o no quiere entender. Porque pretender introducir en la función pública los criterios del mercado, especialmente en lo concerniente a la productividad, constituye una aberración que puede hacer mucho daño, como ya lo está haciendo, a la prestación de los servicios sociales básicos y al Estado de Bienestar en su conjunto.

La señora Aguirre se olvida de su propia condición de servidora pública y hace un flaco favor a aquelloe que ella misma representa a fuerza de desprestigiarse a sí misma como representante de los derechos de unos ciudadanos que la han elegido a ella para seguir siendo eso, ciudadanos, y no para convertirse en esclavos. Si la señora Aguirre tanto admira el mundo empresarial y el afán de enriquecimiento materialista que lo sustenta, que se vaya allí y deje paso a algún otro gobernante de su propio partido que realmente tenga vocación de servicio público (lo veo difícil) y no quiera convertir los votos de la ciudadanía en un cheque en blanco para convertir su cargo político en una vía de enriquecimiento personal.

jueves, 29 de diciembre de 2011

Vergüenza propia y ajena

Sale Gasol en la tele tratando de concienciarnos sobre la desnutrición de los niños del tercer mundo. Dice que los mil primeros días son vitales para salvar a las pobres criaturitas de morir de inanición. Y, entonces, a mí me da la risa, pero no piensen ustedes mal, porque es de pura indignación. Porque esta clase de anuncios publicitarios me parece que se quedan en la simple intención de movernos al ejercicio de la caridad para aliviar nuestras conciencias, en vez de pretender atajar el problema de raíz ejerciendo una concienciación más sólida y creíble.

¿Los primeros mil días? ¿Cómo podemos ser tan hipócritas? Por un solo día que pase un niño sin comer ya se nos debería caer a todos la cara de vergüenza. ¿Cómo permitimos, en nombre de la decencia, que pasen millones de niños diariamente sin comer, y así hasta mil días, cuando no muchos más, incluso hasta la muerte? ¿Cómo que los primeros mil días son vitales? ¿Eso significa que pueden estar pasando hambre los primeros novecientos noventa y nueve días, porque todavía no se han muerto y aún los podemos salvar? Tamaña muestra de cinismo solo es posible encontrarla en una sociedad como la nuestra.

O todos moros, o todos cristianos: en defensa de Ana Botella

Eso es lo que dicen mis alumnos cada vez que creen que se ha cometido una injusticia con ellos. Porque no deberíamos escandalizarnos por ciertas cosas que hacen unos cuando las pasamos por alto si las hacen otros. Me estoy refiriendo al terreno de la política en general, y al nombramiento de Ana Botella como alcaldesa de Madrid, en particular.

Resulta que a todo el mundo le parece un escándalo que la mujer de Aznar haya alcanzado tan importante cargo político sin haber sido elegida democráticamente. Aparentemente, es reprobable, pero es que nadie puso el grito en el cielo cuando Griñán fue nombrado Presidente de la Junta de Andalucía a dedo por su antecesor, Manuel Chaves, que acababa de ser elegido Ministro de Política Interterritorial por Zapatero. Pues, en este caso, ha sucedido exactamente igual: el actual Alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, ha sido llamado por Rajoy para liderar el Ministerio de Justicia, y Gallardón, haciendo uso de sus competencias, ha decidido que sea Ana Botella quien lo sustituya en el cargo hasta el momento desempeñado por él.

¿Que nos fastidia que sea la mujer de Aznar la que esté al frente de los asuntos de la capital de España? Eso no es excusa para someter a esta señora al linchamiento mediático que está sufriendo. En todo caso, el responsable de esto es Gallardón, y es él la persona a quien deberían ser dirigidas todas las críticas. Ana Botella es la beneficiaria... o la víctima, según se mire. Pero ella no tiene la culpa, ni de ser la mujer de Aznar, que tiene todo el derecho a estar casada y enamorada del expresidente del gobierno, y que, si se enamoró de él, será porque algo de bueno habrá visto en el presidente de FAES. Tampooc tiene la culpa de que Gallardón la haya elegido para el desempeño de tan importante cargo. Es más: yo creo en Gallardón, en su decencia e integridad personal y profesional. Y, si ha elegido a esta señora, será porque realmente cree que es la mejor persona para el desempeño de esa función. Otra cosa será cómo se vaya desenvolviendo en dicha práctica, y entonces, a medida que esto se lleve a cabo, llegará el momento de criticar sus errores, cuando los cometa, y elogiar sus aciertos, cuando estos se produzcan.

lunes, 26 de diciembre de 2011

Las prioridades del nuevo gobierno del PP

“Nos debería dar vergüenza ser el país aliado que menos gasta en Defensa. Eso no puede ser”, ha declarado recientemente Pedro Morenés, el nuevo Ministro de Defensa. Efectivamente, tenemos muchos motivos para sentir vergüenza, pero no precisamente por gastar poco dinero en Defensa, a no ser que nuestras prioridades sean otras distintas de las que deben ser. Es decir, si lo que realmente nos importa es lo que nuestros socios de la OTAN, empezando por EE.UU., piensen de nuestro ejército a la hora de poder ser los primeros en acompañar a los norteamericanos en sus arbitrarias y gratuitas incursiones belicistas por Oriente Medio, entonces sí, tenemos motivos para sentir vergüenza, porque quizá nuestras fuerzas armadas no son las que deberían ser y habría que dotarlas de más recursos y destinar más gasto público a reforzar unas instituciones que tan necesarias resultan para la protección de nuestra soberanía y de nuestra integridad territorial.

Pero, si lo que realmente nos importa son los cinco millones de parados, la precariedad laboral, la creciente privatización de los servicios públicos y la preponderancia de los mercados financieros sobre las instituciones democráticas, entonces lo que realmente debería hacernos sentir un ruborizante bochorno es el hecho de ser el país de la Unión Europea que menos gasto público destina a partidas tan importantes como sanidad, educación, pensiones, dependencia e investigación. Es ésta una cuestión que los miembros del nuevo gobierno del PP deberían plantearse o replantearse, especialmente el nuevo Ministro de Defensa, don Pedro Morenés, autor de tan inquietantes declaraciones. Por indignantes que resulten, aquellas obedecen una cuestión de prioridades, y está muy claro que las del nuevo gobierno no van por los derroteros del bienestar ciudadano, sino por recuperar el prestigio nacional en el marco internacional de las relaciones atlánticas (OTAN) y devolver a los mercados y al sector privado la importancia que, según ellos, les corresponde en términos de creación de riqueza y productividad.

La potencial hipocresía que empieza a poner de manifiesto este nuevo gobierno consiste en que no es que se vaya a reducir el gasto público, sino que se va a emplear en reforzar los sectores que realmente son importantes para nuestros nuevos gobernantes, empezando por el Ejército, que tiene que estar listo para cuando EE.UU. nos llame para volver a invadir Irak o Afganistán. Y esto tiene un nombre: keynesianismo de derechas.

Cuando sean nuestros soldados españoles los primeros en aparecer tras los escombros provocados por las bombas norteamericanas, entonces habremos recuperado del todo el prestigio internacional que Zapatero nos arrebató cuando retiró las tropas de Irak y cuando se quedó sentado en el desfile de las Fuerzas Armadas, el mismo prestigo que al señor Aznar tantos gestos de adulación le costó conseguir cuando gobernaba, y que ahora vamos a recuperar gracias a los nuevos sucesores del gran patriota de la democracia española.

domingo, 25 de diciembre de 2011

Los extremos se hunden

Dice el refrán que los extremos se tocan. También hay que afirmar, en este caso, que los extremos se hunden. Y lo curioso del caso es que el hundimiento se esté produciendo en ambos extremos, puesto que solo uno de ellos, el de la izquierda política, se supone que está pasando por horas bajas, después de haber perdido las elecciones generales. Y, sin embargo, la debacle mediática que se está produciendo ha afectado por igual a Libertad Digital, pulicación, ultraconservadora, y a Elplural.com, periódico digital de extrema izquierda, cuya línea editorial extremadamente demagógica y obsesionada por lo anecdótico en lugar de tratar de informar sobre noticias serias, sólidas y de contenido más categórico, la sitúa en una delicada tesitura a la hora de buscar seriedad y credibilidad. Valga el mismo argumento para Libertad digital, entre otras.

El caso es que, entre Federico Jiménez Losantos, César Vidal y Pío Moa, por una parte, y Enric Sopena y Carlos Carnicero, por otra, la cosa está que arde. Porque resulta que Losantos ha expulsado de Libertad Digital a Pío Moa por considerar que este último personaje se ha cebado en demasía con el señor César Vidal al cuestionar su calidad y rigor como historiador, así como su excesiva defensa de la religión protestante. Quién nos iba a decir que los tres grandes adalides de la intelectualidad conservadora, que vienen llenando de contenido ideológico los más rancios tópicos de la derecha ultramontana de los últimos años, como que la guerra civil empezó en 1934, o que la ley de memoria histórica es un intento, por parte del rojo de Zapatero, de ganar la guerra de forma retroactiva; o que la asignatura de Educación para la ciudadanía es una forma de lavar el cerebro a los adolescentes; o que el matrimonio homosexual es una aberración, igual que el aborto y la eutanasia; o que la iniciativa de la Alianza de Civilizaciones es un ejercicio de pensamiento débil, ya que lo viril sería posicionarse con EE.UU. y apoyar todas sus invasiones en busca de la conquista del oro negro.

Pero es que lo más sorprendente, si cabe, es el hecho de que los dos grandes apologistas del zapaterismo, Enric Sopena y Carlos Carnicero, los líderes de Elplural.com, también se hayan peleado, y por el mismo motivo que hasta ahora les había mantenido unidos: su defensa de la política de Zapatero. Los extemos, por naturaleza, no admiten término medio, y cuando se admite o reconoce que no todo es blanco o negro, en el momento en que se produce algún asomo de pretensión crítica o moderación en las formas, la cosa se desmorona, y eso es, precisamente, lo que ha sucedido. Porque, en el momento en el que el señor Carnicero ha empezado a mostrarse crítico con la gesión del ya expresidente del gobierno socialista, el señor Sopena lo ha tachado como una especie de "renegado Kautsky", que diría Lenin, y lo ha expulsado del periódico que edita y dirige. ¿Qué periódico es éste? Pues sí, señores: elplural.com.

La verdad es que divierte asistir a estos conflictos mediáticos, tanto los de un bando como los del otro. Pero no es solo sensación de diversión lo que esto provoca. También provoca satisfacción y tranquilidad el hecho de saber que todas estas cosas son posibles gracias a un derecho de incalculable valor constitutivo de cualquier democracia seria que se precie como tal: la libertad de expresión.