Eso es lo que dicen mis alumnos cada vez que creen que se ha cometido una injusticia con ellos. Porque no deberíamos escandalizarnos por ciertas cosas que hacen unos cuando las pasamos por alto si las hacen otros. Me estoy refiriendo al terreno de la política en general, y al nombramiento de Ana Botella como alcaldesa de Madrid, en particular.
Resulta que a todo el mundo le parece un escándalo que la mujer de Aznar haya alcanzado tan importante cargo político sin haber sido elegida democráticamente. Aparentemente, es reprobable, pero es que nadie puso el grito en el cielo cuando Griñán fue nombrado Presidente de la Junta de Andalucía a dedo por su antecesor, Manuel Chaves, que acababa de ser elegido Ministro de Política Interterritorial por Zapatero. Pues, en este caso, ha sucedido exactamente igual: el actual Alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, ha sido llamado por Rajoy para liderar el Ministerio de Justicia, y Gallardón, haciendo uso de sus competencias, ha decidido que sea Ana Botella quien lo sustituya en el cargo hasta el momento desempeñado por él.
¿Que nos fastidia que sea la mujer de Aznar la que esté al frente de los asuntos de la capital de España? Eso no es excusa para someter a esta señora al linchamiento mediático que está sufriendo. En todo caso, el responsable de esto es Gallardón, y es él la persona a quien deberían ser dirigidas todas las críticas. Ana Botella es la beneficiaria... o la víctima, según se mire. Pero ella no tiene la culpa, ni de ser la mujer de Aznar, que tiene todo el derecho a estar casada y enamorada del expresidente del gobierno, y que, si se enamoró de él, será porque algo de bueno habrá visto en el presidente de FAES. Tampooc tiene la culpa de que Gallardón la haya elegido para el desempeño de tan importante cargo. Es más: yo creo en Gallardón, en su decencia e integridad personal y profesional. Y, si ha elegido a esta señora, será porque realmente cree que es la mejor persona para el desempeño de esa función. Otra cosa será cómo se vaya desenvolviendo en dicha práctica, y entonces, a medida que esto se lleve a cabo, llegará el momento de criticar sus errores, cuando los cometa, y elogiar sus aciertos, cuando estos se produzcan.
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Definir como víctima de un linchamiento a alguien que va a la peluqueria con 2 coches oficiales me parece cuanto menos sorprendente.
ResponderSuprimir¿Es que algún político de este país se puede salvar del linchamiento mediático?
Y lo dice otro ateo, republicano y anticapitalista. ;)