Necesito quitarme esto de encima cuanto antes, y ganarme la plaza o no ganármela, pero lo que sea, ya. Necesito seguir avanzando en mi vida. Necesito poder hacer todas las cosas que quiero hacer, y necesito empezar a ganarme la vida.
Me siento atrapado y asfixiado en el tedio y en la rutina. Y quiero salir de esta casa cuanto antes. Mi familia no entiende que yo sea un bohemio. ¿Qué hay de malo en ser un bohemio? Necesito independizarme, ponerme a prueba y aprender a ser autosuficiente. Necesito un espacio propio donde construir mi universo, donde explayarme en mis ilusiones y en mis fantasías de poeta, donde nadie me eche la bronca por haber guardado de cualquier manera un traje inservible que ya nadie se puede poner porque se ha quedado pequeño.
En mi vida, hay cosas mucho más importantes que un puñetero traje.
Y que conste que agradezco a mis hermanos y a mi padre que me hagan la comida o que me vayan a hacer compras que necesito. En este sentido, reconozco que me tienen a cuerpo de rey. Y esa es otra de las razones por las cuales quiero trabajar: para poder corresponder tantas atenciones, puesto que a mí no me gusta cocinar,y puesto que yo no puedo hacer la compra porque no tengo coche.
Seré un ingenuo, un inmaduro, o lo que sea. No me considero ni mejor ni peor persona que los demás. Tengo mis defectos y mis virtudes, como todo el mundo. Lo único que quiero es poder seguir siendo yo mismo, que respeten mi mundo (que no se mete con nada ni con nadie, por cierto) y no me toquen las narices con tonterías materialistas.
miércoles, 28 de abril de 2010
lunes, 26 de abril de 2010
Bienvenida sea ella, aunque duela

Aunque ella duela, bienvenida sea.
Que sea bienvenida su presencia,
la señal de su paso por tu cuerpo,
el peso de su cuerpo en tus caderas.
Que sea bienvenida aquella rosa
que cada mes florece entre tus piernas,
por las cuales resbala como el agua
y llena de color tus blancas telas.
Que la rosa florezca y se marchite
y que yo esté a tu lado cuando duela,
y que yo sea testigo de la rosa
y que pueda podarla cuando muera.
viernes, 23 de abril de 2010
Tema 32: La comprensión y expresión de textos escritos.Bases lingüísticas, psicológicas y pedagógicas. Mi particular homenaje al Día del Libro
No es la forma más poética de rendirle homenaje al Libro, pero, dadas las circunstancias en las que me encuentro, en la recta final de las Oposiciones, se me ha ocurrido que podría ser original hablar de un tema como éste, dedicado a la cultura y la historia de la palabra escrita desde las famosas tablillas de cera mesopotámicas hasta la invención del alfabeto fonético, pasando por las escrituras cuneiforme, logográfica, iconográfica y jeroglífica.Se trata de un tema muy completo, pues también incluye, al menos en la versión que yo he manejado (editorial MAD), y a falta de echarle un vistazo a la de Claustro, una breve historia de la lengua española centrada, cómo no, en los avatares de la letra impresa (desde las Glosas Emilianenses) pasando por la aparición de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (las famosas TIC de la programación didáctica).
No falta una descripción científico-técnica sobre las bases pedagógicas de la enseñanza tanto de la lectura como de la escritura, así como de los procesos psicológicos y neurológicos que se ponen en funcionamiento cada vez que leemos y procesamos el contenido de un texto.
Con el cariño que le tengo al tema 32 (todo el cariño que se le puede tener a un tema de Oposición), dedico estas líneas a la palabra escrita como homenaje al Libro en mayúscula, en virtud de la institución histórica y cultural que constituye, porque el libro es la materia palpable y tangible de la cultura, del saber y del conocimiento.
jueves, 22 de abril de 2010
Injusticia frente a ilegalidad
El proceso abierto por el juez Garzón contra los militares que se alzaron contra el gobierno de la Segunda República en julio de 1936 constituye, en la teoría, un acto de prevaricación, debido a que se salta, a sabiendas, una serie de principios fundamentales en los que se basa la Justicia española, como son la irretroactividad de la ley penal y la Ley de Amnistía de 1977. Eso es objetivamente irreprochable. Sin embargo, lo que no legitima el poder judicial sí lo hace la integridad moral de las víctimas del franquismo.Es vergonzoso que lo que en otros países constituye un caso legítimo de ajuste de cuentas amparado por el Estado de Derecho y la Historia misma, como ocurre en Argentina, donde el general Bignone, el último Presidente de la dictadura militar argentina, acaba de ser condenado, en España siga siendo un tabú amparado por un pacto de silencio que, en su momento, allá por los tiempos de la Transición, era una lógica actitud de prudencia ante la delicadeza de una situación política en la que acababa de empezar a construirse nuestra democracia, pero que ahora, más de treinta años después, con un sistema de libertades constitucionales ya consolidado, produzca poco menos que pudor plantear lo que no es otra cosa que la justa compensación y el merecido reconocimiento hacia las víctimas del fascismo español.
Efectivamente, el proceso judicial abierto por Baltasar Garzón es ilegal en la medida en que va, literalmente, en contra de la ley. Pero, como suele decirse, no siempre ley es sinónimo de justicia. Y, desde esta perspectiva, el juez Garzón actúa por sentido de la justicia, porque él sabe, como lo sabemos todos, que, en este caso, la justicia está de su parte. Porque investigar los crímenes del franquismo, como proclaman últimamente todas las personas que se están movilizando para mostrar su apoyo al magistrado, no es delito. Al menos, no debería serlo. Sin embargo, en este caso, como en muchos otros, nuestro sistema judicial parece inclinarse por favorecer a los verdugos en lugar de proteger a las víctimas.
Objetivamente hablando, los sujetos de la querella, el sindicato Manos Limpias y los ultraderechistas de Falange Española, tienen la razón. Esto no debería ser así, pero es así. España debe de ser uno de los pocos países avanzados cuyo sistema de derechos y libertades ampara y protege precisamente a aquellos individuos que no respetan esos valores. Y con la intolerancia no habría que ser tolerante, pero ese sería un razonamiento demasiado sensato para que los miembros del Tribunal Supremo lo tuvieran en cuenta.
miércoles, 21 de abril de 2010
Cuando los premios literarios le hacen a uno ser consciente de lo ignorante que es
Existen determinados galardones en el ámbito de la literatura que a a algunos filólogos no nos dan más que motivos de avergonzamiento. Esto es así debido a que, en muchas ocasiones, los galardonados son autores a los que nosotros, como hispanistas, deberíamos conocer, pero desconocemos o les desconocíamos antes de que les otorgaran los mencionados honores. Es el caso del nuevo Premio Miguel de Cervantes, que ha recaído este año en el escritor mexicano José Emilio Pacheco, poeta, novelista, ensayista y traductor. Esta mañana, en la cocina de mi casa, estaba mi padre viendo las noticias por la televisión. Yo estaba en el salón, y de repente de la televisión de la cocina me vienen al oído unas palabras sobre un poeta. Inmediatamente, yo me levanto del sofá y me dirijo a la cocina para preguntarle a mi padre de quién están hablando en las noticias. Me responde que se trata del nuevo Premio Cervantes. Ante las imágenes que ofrece la televisión del galardonado, le pregunto a mi padre: "¿Quién es?"- ¿Es que tú no lo sabes?- me responde con un tono como dando por hecho que yo, como filólogo, tendría que saberlo-.
- Tampoco sabía nadie quién era Orham Pamuk hasta que le dieron el Nobel, ¿no?
Y es esto, precisamente, a lo que me refiero: cada año, galardones tan importantes como el Premio Nobel y el Cervantes nos dan a conocer a escritores de quienes no hemos oído hablar en nuestra vida, y eso nos hace sentir que no somos dignos de esa cartulina que tenemos en forma de documento firmado por el Rey y por el Rector de la Universidad que certifica que hemos estudiado, precisamente, Filología Hispánica. El asunto del Nobel puede ser comprensible en nuestro caso, puesto que, si se lo conceden a un autor... finlandés, por poner un ejemplo, pues es evidente que nosotros no tenemos por qué conocer a ese señor. Pero cuando se dan casos como éste, en el que un autor en castellano sale a la luz y no tenemos ni idea de quién es, a algunos se nos cae la cara de vergüenza. Porque da igual que intentemos estar al día de todos los autores y de todas las obras, aunque sólo sea por nombres y títulos. La literatura es un objeto inabarcable, y los que no somos unos genios sólo podemos llegar a poseer un conocimiento parcial de la disciplina. Aunque tengamos el título de licenciados en filología.
martes, 20 de abril de 2010
Afinidades electivas
Leyendo un libro de conversaciones entre Ana Eire, su autora, y nueve poetas españoles, descubro que uno de ellos, Julio Martínez Mesanza, prefiere los libros de historia y de ensayo frente a la literatura de ficción, lo cual, evidentemente, no significa que este poeta no se prodigue en el cultivo de ese tipo de lecturas. Las semejanzas entre Martínez Mesanza y yo empiezan y acaban en lo referente a gustos literarios. Evidentemente, las diferencias que nos separan son mucho mayores.Seguramente, él habrá leído ya muchos más libros de los que yo seré capaz de leer durante toda mi vida. No deja de reconfortarme, de todas maneras, esta feliz coincidencia entre los gustos de este gran poeta y los del humilde aspirante que soy yo.
Dilema
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